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APTN_Cofenat Mon, 24 Feb 2020 08:01:37 +0000

Confusión de la industria alimentaria

Confusión de la industria alimentaria
24 de febrero de 2020
CONFUSIÓN DE LA INDUSTRIA ALIMENTARIA

La alimentación juega un papel fundamental en nuestra vida ya que según la OMS las enfermedades no transmisibles como son enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes y enfermedades pulmonares, son  en causa o en consecuencia las responsables de hasta el 85% de las muertes en países desarrollados.

La alimentación es uno de los pilares básicos junto con la actividad física que ayudan a prevenir las patologías citadas anteriormente, por lo que la información que recibimos sobre estos alimentos condiciona  nuestra elección a la hora de escoger un producto que sea o no saludable.

El problema viene, igual que en muchas otras ocasiones, cuando hay una legislación laxa, que permite a la industria alimentaria realizar una publicidad si no engañosa, por lo menos confusa, que genera en el consumidor una sensación de que está comiendo lo que es correcto y necesario cuando realmente no es así.

Muchas veces nos dejamos llevar por la información que el producto en si quiere destacarnos ,cuando esta puede ser superflua en comparación con el total de su valor nutricional, algunos de los términos más comunes que ayudan a crear esta confusión y hacen que nos decantemos por este en lugar de otro son términos como light, sin grasas, sin azúcar añadido,rico en, bajo en,entre tantos otros…
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Vamos a analizar algunos aspectos que nos ayuden a aclarar cómo se puede llegar a averiguar si un alimento es saludable o no y qué prácticas incluso sanitarias son muy mejorables, ya que contribuyen a esta desinformación, como hay mucho a tratar en este capítulo, hoy nos centraremos en el Azúcar.

Este es uno de los aspectos más importantes a mi parecer, ya que pese a lo que podamos creer, averiguar si un alimento es azucarado o no, no es tan sencillo como parece, algunos fabricantes tienden a utilizar “pseudónimos” de este en la descripción de su  información alimentaria.

Lo primero que debemos saber, es que los alimentos van por orden de peso en su descripción, por lo tanto de encontrarnos la palabra azúcar al inicio de los mismos  es indicativo de que su contenido es muy alto, por ejemplo en el caso de muchas galletas, primer ingrediente, harina, segundo azucar.

Pero como indicamos anteriormente existen pequeñas “argucias” que hacen que al no encontrarse dicha palabra en el etiquetado se piense que no lleva, sencillamente es que se utiliza otra definición o  únicamente otro producto que aunque no sea azúcar, a nivel de salud produce sus mismo efectos.

 Algunos de los términos utilizados para ello son:

Azúcar invertida,maltodextrina, maltosa, sacarosa, sucralosa, melaza, glucosa, edulcorante de maiz, jarabe de agave, sirope de agave, jugo de caña evaporado,concentrado de zumo, jarabe de malta, miel, fructosa, miel de caña, sirope de agave, azúcar moreno y existen muchos más.

Y por si fuera poco la historia no acaba aquí, ya que se pueden utilizar términos como “dextrinado”o “hidrolizado” y así la normativa no les obliga a poner azúcar en el apartado de los ingredientes, sencillamente no está añadido aunque sí está presente, como se que es difícil de entender aclararé este punto.



Como sabemos el azúcar y el carbohidrato tienen efectos totalmente distintos sobre nuestra salud, por esto utilizan fuentes de carbohidratos como pueden ser los cereales o las harinas y añaden el término dextrinado o hidrolizado.

Esto quiere decir, que se les ha sometido a un proceso industrial mediante el cual separan estas grandes cadenas,hasta que al final lo que queda es azúcar, es decir, cogen un carbohidrato complejo que es saludable y produce una liberación de azúcar lenta (índice glucémico bajo) y lo separan hasta que queda uno simple que se libera rápidamente (índice glucémico alto) 

Para nuestro cuerpo y a efectos de salud, es exactamente igual que un alimento tenga como ingrediente azúcar añadido o que tenga un carbohidrato que haya pasado por este proceso, ya que no es más que azúcar disfrazado, generará los mismos niveles de azúcar en sangre y los mismos picos de insulina, por lo que si decimos no a los azúcares añadidos, debemos de decir no también a lo dextrinado e hidrolizado.

Como comprobareis, no es nada fácil entenderlo si tenemos en cuenta que el consumidor no tiene porque ser un experto en nutrición por lo que mi consejo es no mirar solo los ingredientes, si no la información nutricional y fijarse donde pone hidratos de carbono, de los cuales  azúcares son….. esa es la única forma de saber exactamente qué porcentaje de azúcar estamos consumiendo.

Pero claro, a mi juicio este no es el problema principal ya que dicha industria se ha encargado de meter año tras año en nuestras cabezas dichos y creencias populares como “El azúcar es necesario para nuestra salud” o “ mi hijo tiene que tomar azúcar porque es bueno y necesario para su cerebro”

Entonces ¿cómo va a ser posible que en una sociedad obesogénica y cuyas enfermedades no transmisibles están relacionadas con este consumo va a mejorar? si se considera indispensable y necesario, la gente lo seguirá consumiendo.

Para sorpresa de muchos, podemos decir que estas afirmaciones son sencilla y tajantemente falsas.

No necesitamos azúcar!! lo que necesitamos es glucosa y nuestro cuerpo, tiene unas unas rutas metabólicas para transformar absolutamente todos los alimentos que ingerimos en glucosa, por lo que se puede obtener de frutas, verduras, legumbres, frutos secos, pescado, carne, huevos, en resumen se puede obtener de absolutamente cualquier producto ingerido sin recurrir al azúcar o los pseudónimos o sus derivados que citamos anteriormente.

Si nos vamos más allá de analisis tecnicos y nos centramos en el sentido común ¿como es posible que el humano sobreviviera antes del descubrimiento de la caña de azúcar o la remolacha azucarera? pues porque sencillamente no es necesario, el agua es indispensables, el azúcar no.

Pero por si fuera poco, cada vez que sale información sobre  noticias que nos informan de lo poco saludable de estos productos, la industria alimentaria se encarga de volver a introducir en nuestras mentes los beneficios de tomar esos productos con publicidad realmente ingeniosa como:



Croissants sin aceite de palma, bollos enriquecidos con hierro, yogures con bifidobacterias, polvos de cacao con vitaminas y minerales o batidos con omega 3 por citar solo algunos  de ellos.

Cuando  algunos de estos productos suponen el 75% de su peso en azúcar, este valor nutricional que destacan es irrelevante y se puede conseguir mucha mayor cantidad de estos nutrientes, consumiendo sencillamente pequeñas porciones de pescado, frutos secos o legumbres, así que por favor no nos dejemos engañar y fijémonos en si el producto es sano en su conjunto y no en una etiqueta que pone enriquecido con, o bajo en.

Si a esto le sumamos, que los etiquetados de asociaciones para la prevención de enfermedades, ponen su sello en algunos de estos alimentos, o que los sanitarios encargados de darnos las pautas alimentarias o guiar nuestra alimentación durante nuestros  ingresos hospitalarios, nos alientan a consumir algunos de estos productos, nos encontraremos con situaciones tan surrealistas como que nos recomienden introducir papillas azucaradas o galletas a nuestros hijos, o que en nuestros hospitales se den esas mismas galletas o harinas de baja calidad o incluso embutidos.

Por lo tanto volvemos a caer en la trampa pensando que no puede ser tan malo cuando mi pediatra, mi enfermero, mi farmacéutico o tal asociación me lo da o me lo recomienda.

Queda mucho que mejorar y solo cabe ser autocríticos  y dejar este espacio a los nutricionistas, ya que no están incluidos en los sistemas públicos de salud y estos son los resultados, una sociedad “viciada y enferma desde sus cimientos”.

La información que se da a los sanitarios en muchas ocasiones y en consecuencia al consumidor, está financiada por esta industria y condiciona nuestra alimentación y nuestra salud, por lo tanto deberían de ser los dietistas-nutricionistas los protagonistas en este campo.

Si un nutricionista no da las guías y protocolos de actuación a nivel farmacológico o en el marco de una intervención quirúrgica, deberíamos de preguntarnos ¿ por qué se consiente que estas guías de alimentación sean ajenas a ellos?

Yo tengo mi propia opinión, pero tras este articulo, espero que cada uno reflexione y saque sus propias conclusiones.


Gaby Díaz- Osteopata. Socio de Cofenat nº 2120

https://www.naturacurantur.com/