Blog Terapias Naturales
Cofenat aconseja regular el sueño, cuidar la alimentación y usar Fitoterapia ante la astenia primaveral
Entradas
Mon, 11 May 2026 00:30:00 +0200
Salvador Molina, presidente de Cofenat en Murcia y naturópata, explica que el cansancio primaveral tiene base fisiológica y suele remitir en unas dos semanas si no hay otros síntomas.
Con la llegada de la primavera, muchas personas comienzan a notar cansancio, apatía y dificultad para concentrarse. Lejos de ser una simple percepción subjetiva, la llamada astenia primaveral tiene una base fisiológica relacionada con los cambios de luz, temperatura y ritmos biológicos. Salvador Molina, presidente de Cofenat en Murcia y naturópata, explica los mecanismos que intervienen en este proceso de adaptación y detalla qué hábitos naturales pueden ayudar al organismo a ajustarse mejor al cambio estacional. “El llamado cansancio o astenia primaveral es un fenómeno bastante común y sí tiene una base fisiológica real, surge de la adaptación del organismo a cambios estacionales”, señala.
El experto detalla que, durante el paso del invierno a la primavera “aumentan las horas de luz, aumenta la serotonina y disminuye la melatonina”. “Lo que obliga a nuestro reloj interno a un ajuste. Como consecuencia, al dormir menos, aparece somnolencia durante el día y, por tanto, sensación de cansancio”, concreta.
Además, añade que esta situación “provoca una necesidad de aumento de las hormonas del estrés (cortisol, adrenalina…), que, a su vez, aumenta el estado de apatía y cansancio por la mayor exigencia que hacemos de nuestro organismo y la concentración puede disminuir”.
A estos factores se suman los cambios ambientales. “También tenemos cambios en la temperatura y la presión atmosférica, lo cual obliga a nuestro sistema cardiovascular a una adaptación, mayormente manifiesta en las personas sensibles”, subraya. Asimismo, el presidente de Cofenat en Murcia destaca que existe “un mayor consumo energético en el organismo por la necesidad de la adaptación, que se manifiesta en una mayor fatiga de tipo leve y transitoria”.
El experto señala que estos efectos pueden intensificarse si existen otros condicionantes como déficit de hierro (principalmente en mujeres), poca o nula actividad física, excesivo estrés o pobre alimentación en la época invernal.
Hábitos para facilitar la adaptación
Desde el punto de vista de la Naturopatía, Molina explica que el objetivo es “facilitar la adaptación del sistema nervioso, hormonal y hepático”. Por ello, entre las pautas recomendadas destaca: aumentar progresivamente la exposición al sol, especialmente desde primeras horas de la mañana, durante aproximadamente 30 minutos, ya que favorece el equilibrio hormonal y nervioso y caminar descalzo, al menos 15 minutos diarios, sobre terreno natural.
El descanso es otro aspecto clave, apunta el experto de Cofenat. “Debemos tener horarios regulares y evitar la exposición a luces de espectro azul, especialmente por la tarde/noche”, indica, recomendando limitar el uso de pantallas LED al menos dos horas antes de acostarse.
Asimismo, Molina recomienda “tener un nivel de actividad física regular y adaptada a las posibilidades personales”, mantener una hidratación adecuada —entre 1,5 y 2 litros diarios como referencia—, no cenar en exceso ni demasiado tarde. “Y de hacer siesta, que no sea excesivamente larga, para evitar que el sueño nocturno no sea suficientemente productivo”, hace hincapié.
Entre otras medidas, menciona el uso de infusiones o complementos naturales para favorecer las funciones corporales, la práctica de ejercicios respiratorios para activar el sistema nervioso parasimpático y la incorporación de un desayuno proteico (puede incluir huevo), que equilibra la glucemia.
Fitoterapia y alimentación
En el ámbito de la Fitoterapia, Molina señala el eleuterococo para la mejor adaptación al estrés y como vigorizante; la Rhodiola rosea para la mejora de la respuesta mental; y la avena, preferiblemente en extracto, para la relajación suave del sistema nervioso. Mientras que para el apoyo hepático, recomienda diente
de león, alcachofera, bardana y cardo mariano, sugiriendo un par de infusiones diarias de la mezcla, durante un par de semanas.
Respecto a la alimentación, el experto de Cofenat lo tiene claro: “Aumentar el consumo de hojas verdes, frutas de temporada y buena selección de proteínas, como pescado azul de especies pequeñas, carnes preferentemente de ave, huevos y algunos lácteos, primando losde origen caprino y ovino, así como legumbres que se toleren bien. También recomienda evitar ultraprocesados, azúcares refinados y harinas blancas, el alcohol y las comidasespecialmente grasas o pesadas”.
Cuándo consultar
En condiciones normales, recuerda que “la astenia primaveral cesará en ese tiempo, aproximadamente”, en referencia a unas dos semanas, “y más con las orientaciones proporcionadas”. No obstante, advierte que “si el cansancio se prolonga más de dos semanas, es bueno consultar a un profesional de la salud”.
Asimismo, si aparecen síntomas como “palpitaciones, dificultades al respirar, fatiga excesiva, mareos, insomnio persistente, pérdida o ganancia excesiva de peso, debilidad o hinchazón”, recomienda acudir a un profesional sanitario.
Fuente: Mi herbolario
www.cofenat.es
Fuente imágenes : Cope
11 de mayo de 2026
Salvador Molina, presidente de Cofenat en Murcia y naturópata, explica que el cansancio primaveral tiene base fisiológica y suele remitir en unas dos semanas si no hay otros síntomas.
Con la llegada de la primavera, muchas personas comienzan a notar cansancio, apatía y dificultad para concentrarse. Lejos de ser una simple percepción subjetiva, la llamada astenia primaveral tiene una base fisiológica relacionada con los cambios de luz, temperatura y ritmos biológicos. Salvador Molina, presidente de Cofenat en Murcia y naturópata, explica los mecanismos que intervienen en este proceso de adaptación y detalla qué hábitos naturales pueden ayudar al organismo a ajustarse mejor al cambio estacional. “El llamado cansancio o astenia primaveral es un fenómeno bastante común y sí tiene una base fisiológica real, surge de la adaptación del organismo a cambios estacionales”, señala.
El experto detalla que, durante el paso del invierno a la primavera “aumentan las horas de luz, aumenta la serotonina y disminuye la melatonina”. “Lo que obliga a nuestro reloj interno a un ajuste. Como consecuencia, al dormir menos, aparece somnolencia durante el día y, por tanto, sensación de cansancio”, concreta.
Además, añade que esta situación “provoca una necesidad de aumento de las hormonas del estrés (cortisol, adrenalina…), que, a su vez, aumenta el estado de apatía y cansancio por la mayor exigencia que hacemos de nuestro organismo y la concentración puede disminuir”.
A estos factores se suman los cambios ambientales. “También tenemos cambios en la temperatura y la presión atmosférica, lo cual obliga a nuestro sistema cardiovascular a una adaptación, mayormente manifiesta en las personas sensibles”, subraya. Asimismo, el presidente de Cofenat en Murcia destaca que existe “un mayor consumo energético en el organismo por la necesidad de la adaptación, que se manifiesta en una mayor fatiga de tipo leve y transitoria”.
El experto señala que estos efectos pueden intensificarse si existen otros condicionantes como déficit de hierro (principalmente en mujeres), poca o nula actividad física, excesivo estrés o pobre alimentación en la época invernal.
Hábitos para facilitar la adaptación
Desde el punto de vista de la Naturopatía, Molina explica que el objetivo es “facilitar la adaptación del sistema nervioso, hormonal y hepático”. Por ello, entre las pautas recomendadas destaca: aumentar progresivamente la exposición al sol, especialmente desde primeras horas de la mañana, durante aproximadamente 30 minutos, ya que favorece el equilibrio hormonal y nervioso y caminar descalzo, al menos 15 minutos diarios, sobre terreno natural.
El descanso es otro aspecto clave, apunta el experto de Cofenat. “Debemos tener horarios regulares y evitar la exposición a luces de espectro azul, especialmente por la tarde/noche”, indica, recomendando limitar el uso de pantallas LED al menos dos horas antes de acostarse.
Asimismo, Molina recomienda “tener un nivel de actividad física regular y adaptada a las posibilidades personales”, mantener una hidratación adecuada —entre 1,5 y 2 litros diarios como referencia—, no cenar en exceso ni demasiado tarde. “Y de hacer siesta, que no sea excesivamente larga, para evitar que el sueño nocturno no sea suficientemente productivo”, hace hincapié.
Entre otras medidas, menciona el uso de infusiones o complementos naturales para favorecer las funciones corporales, la práctica de ejercicios respiratorios para activar el sistema nervioso parasimpático y la incorporación de un desayuno proteico (puede incluir huevo), que equilibra la glucemia.
Fitoterapia y alimentación
En el ámbito de la Fitoterapia, Molina señala el eleuterococo para la mejor adaptación al estrés y como vigorizante; la Rhodiola rosea para la mejora de la respuesta mental; y la avena, preferiblemente en extracto, para la relajación suave del sistema nervioso. Mientras que para el apoyo hepático, recomienda diente
de león, alcachofera, bardana y cardo mariano, sugiriendo un par de infusiones diarias de la mezcla, durante un par de semanas.
Respecto a la alimentación, el experto de Cofenat lo tiene claro: “Aumentar el consumo de hojas verdes, frutas de temporada y buena selección de proteínas, como pescado azul de especies pequeñas, carnes preferentemente de ave, huevos y algunos lácteos, primando losde origen caprino y ovino, así como legumbres que se toleren bien. También recomienda evitar ultraprocesados, azúcares refinados y harinas blancas, el alcohol y las comidasespecialmente grasas o pesadas”.
Cuándo consultar
En condiciones normales, recuerda que “la astenia primaveral cesará en ese tiempo, aproximadamente”, en referencia a unas dos semanas, “y más con las orientaciones proporcionadas”. No obstante, advierte que “si el cansancio se prolonga más de dos semanas, es bueno consultar a un profesional de la salud”.
Asimismo, si aparecen síntomas como “palpitaciones, dificultades al respirar, fatiga excesiva, mareos, insomnio persistente, pérdida o ganancia excesiva de peso, debilidad o hinchazón”, recomienda acudir a un profesional sanitario.
Fuente: Mi herbolario
www.cofenat.es
Fuente imágenes : Cope
Cofenat, sueño, alimentacion, Primavera, Terapias Naturales, Usoterapiasnaturales, Salud, salud natural, Medicina Natural, Medicina integrativa